Una de las primeras diferencias que podemos establecer con una academia de manejo o autoescuela es la persona quien acompaña en el auto. En el caso de la academia quien acompaña es un instructor, en general con grandes conocimientos de las técnicas para conducir un automóvil, quien enseña al alumno los movimientos necesarios para dominar un vehículo. En el caso del método para perder el miedo a manejar, el que lleva adelante el proceso no es un profesor sino un profesional de la psicología, por lo que el desarrollo del proceso será muy diferente en un caso que en otro. Pero este desarrollo no es distinto sólo por quien acompaña, sino por los objetivos que en un caso y en otro se persiguen. En el caso de las academias se busca que el aprendiz tenga un dominio más o menos básico de las habilidades para conducir y se lo adiestra para realizar las pruebas necesarias que logren que obtenga su licencia o registro de conductor, y en general ellos son los más idóneos para este caso. En el caso del método que diseñé el objetivo principal es la pérdida de los temores a manejar, por lo que el proceso no se encara de la misma forma que un curso tradicional, si bien, aparentemente, contiene alguna de las características de éste. No se hace hincapié en la perfección de la técnica sino en ganar confianza y reforzar la autoestima en el acto de conducir, la destreza y la habilidad se lograrán como consecuencia de la pérdida del miedo, nada se puede aprender si uno está dominado por la inseguridad.
Yo establezco algunas diferencias de terminología con respecto a la que se utiliza habitualmente en el caso de las autoescuelas (curso, alumno, etc.). A partir de la próxima entrega escribiré al respecto tratando de explicar por qué denomino de otra forma ciertas cuestiones que a simple vista parecen no diferir de lo que se hace en una academia. Hasta la próxima.
Lic. Omar Leonardo Alzugaray
sábado, 19 de diciembre de 2009
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